Colombia: Un soldado muerto y abandonado, pero recuperado y entregado al CRIC por la guerrilla

Entre hipócritas mediáticos y un ”Presidente Necrófilo”

POR DICK EMANUELSSON

ESTOCOLMO / 2026-11-06 / La periodista colombiana María Jimena Duzán presentó el 3 de noviembre (2026) en Estocolmo su documental “Después del frío”. Entrevistó al coronel Fernando Borja, el único, según Duzán, de 28 altos militares colombianos que ante la JEP ha asumido responsabilidad en 70 de los 6 402 fusilamientos de civiles inocentes por parte del Ejército Nacional, mal llamados “falsos positivos”.

Dice el coronel, (que además lideraba el ataque contra Casa Verde durante el cese al fuego, al campamento central de las FARC el 9 de diciembre de 1990), que fue “tan sorprendido” y… frustrado, porque después de los combates con la guerrilla de las FARC, estos tenían el descaro de llevarse a los suyos, los guerrilleros muertos.

La estadística más importante

¿Por qué frustrado el coronel? Porque no pudo meter a los guerrilleros caídos en combate en la ESTADÍSTICA, es decir, presentar las cifras de guerrilleros muertos ante los superiores como trofeos. Por eso mataron, por exigencia del entonces presidente Uribe y sus generales, como mínimo 6 402 CIVILES. Así mejoraron la fría estadística de muerte en Colombia.

Y ahora, el mismo Ejército Nacional abandonó a su propio soldado profesional, Idel José Torres, caído en combate con la misma guerrilla en Tambo, departamento del Cauca. Solo se llevaron su fusil, que cuesta 2 000 USD en el mercado negro, dejando a su “hermano de armas” en la montaña del Cauca.

Y la prensa, y el único diario con cobertura nacional, El Tiempo (del clan Santos), voltea el tema y acusa a la guerrilla: ”Disidencias de las Farc se robaron el cuerpo de un soldado asesinado en el Cauca y Ejército denuncia crimen de guerra: ’Se llevaron a nuestro héroe'”.

¡Vaya hipocresía! Pero tan típico y clásico de los medios concentrados en las manos de unos pocos oligarcas que han llevado el país a una guerra constante contra el pueblo desde que Bolívar derrotó al colonialismo español.

Un presidente caminando entre cadáveres

Esos mismos imperadores de los medios de comunicación colombianos, como Santos, Santodomingo o Ardila Lülle, están contentos, vivos o muertos. Porque ahí tienen a su nuevo presidente, Abelardo de la Espriella, bautizado por el pueblo como el “Presidente Necrófilo”, por hacer ruedas de prensa caminando entre los cuerpos de guerrilleros abatidos por el Ejército Nacional.

¿Les duele?

¿Que la guerrilla haya recuperado al soldado y lo haya entregado a la Cruz Roja Internacional y haya hecho, claro, un show propagandístico, a propósito, desenmascarando al nuevo presidente “Algoritmo”, con sus macabros espectáculos, ¿que no son otra cosa que un desprecio total a la humanidad?

“Hicimos lo que nos correspondía: preservar la dignidad del soldado ante la ingratitud de sus compañeros”

Comunicado de las FARC-EP

“Le solicitamos a los familiares que exijan investigaciones rigurosas en el ejército por el abandono del soldado profesional. El ejército recogió el fusil que portaba y salió del lugar de la confrontación. Solo reportaron su muerte varias horas después y en respuesta a un comunicado público de nuestra organización.

Las FARC-EP hicimos lo que nos correspondía: preservar la dignidad del soldado ante la ingratitud de sus compañeros. Que este acto sirva para recordarle al pueblo colombiano que el camino de la dignidad no se recorre con uniformes manchados de represión, sino con la firmeza de quienes resisten y se organizan desde sus territorios. Hoy, en medio de fuego y confrontación, las FARC-EP damos una muestra inequívoca de nuestra talla humana y revolucionaria.

Hacemos entrega del cuerpo del soldado profesional para que sea devuelto a su familia. Lo hacemos con la frente en alto, porque no somos como ellos.

Mientras el ejército nacional y el gobierno de turno desaparece, masacra, arroja cuerpos a fosas comunes y los retiene para el show mediático, nosotros honramos la memoria de los caídos, respetamos la vida y la muerte, incluso la de aquellos que portaron el uniforme del enemigo.

Entregamos este cuerpo con la convicción que nos lleva a exigir que nuestros propios muertos también sean respetados.

La dignidad de los caídos en combate es un principio revolucionario y debería ser de todos los ejércitos del mundo. Es la diferencia entre la barbarie estatal y la humanidad de quienes luchamos por un país con justicia social”.