Av Dick Emanuelsson
(CALAMAR 2000-12-13) En Calamar se efectuaron las elecciones municipales el 29 de octubre. Pero no hubo ninguna novedad o sorpresa. El municipio, con sus 22.000 habitantes, votó como siempre, con la izquierda.
Y contrario a otros municipios en Colombia donde la izquierda ha sido literalmente erradicada en forma física, en Calamar no se ha ejecutado ninguna masacre, a pesar considerada como “zona roja”, protegida por el movimiento guerrillero de las FARC-EP. Por eso se mantiene su total dominación de poder político.
Los liberales y conservadores obtuvieron 60 respectivamente 70 votos el 29 de octubre pero no sacaron ningún concejal. De los once concejales que se disputaba, las listas de la Unión Patriótica sacaron todos los concejales.
Por el ambiente, contra la coca

El alcalde German Olarte es ambientalista y se nota en su actuación como alcalde. Tiene un programa avanzado cómo erradicar a los cultivos de la coca sin una carrera armamentista, que es Plan Colombia. Pero para contrarrestar ese plan, se necesita el apoyo nacional e internacional, dice. Con él empecé mi labor periodística en Calamar.
– A raíz de que la guerrilla (las FARC, nota del redactor) ha sido militarmente la fuerza del estado, de policía y de ejercito en Calamar, Miraflores y el Retorno, entonces el ejército se concentró en San José del Guaviare, el cuarto municipio del departamento del Guaviare. Se cree que tiene unos 2.500 hombres en armas por qué en San José del Guaviare se encuentra una escuela de Fuerzas Especiales que se llama el Barrancón. Fue ahí donde los norteamericanos de las Fuerzas Especiales de Operaciones (FEO) entrenaron a los militares colombianos en el mismo tiempo que ocurría la matanza en Mapiripan en julio del 1997.
Todo el tiempo mientras conversamos, entra y sale gente. Hoy ha sido apagada por problemas de energía la planta que suministra la energía para todo el municipio. Los habitantes me cuentan que la corrupción en Calamar es nula. Es también conocido que en zonas donde domina las FARC, ellos también quieren tener su dedo “metido”. No pocos alcaldes o concejales han tenido que pagar unos días o meses en campamentos guerrilleros por haber cometido actos de corrupción.
– Los paramilitares se han concentrado entre San José del Guaviare y un punto que se llama Agua Bonita. Ahí matan la gente que viaja a Calamar o Retorno. Mientras la guerrilla tiene toda esa gran radio de acción, los paramilitares han concentrado su fuerza ahí. Pero hace un mes, se desplazó el ejército desde San José del Guaviare al Retorno. Pero se cree que también los paramilitares se han desplazado al Retorno. Ha habido algunas refriegas, unos muertos. Dicen que la alcaldía de Retorno, controlado por el bipartidismo, ha pedido que vinieran algunos del ejército.
– Del Retorno para acá, dicen que el ejército llegó la semana pasada hasta la Marina. Hubo unos combates donde la guerra le dio de baja 12 militares pero que también la guerrilla perdió tres hombres, lo que salió por la televisión, el sábado pasado. El miedo es que el ejército esta una hora de Calamar. Si vienen a Calamar con 2.500 hombres y en Calamar les preparan para que los paramilitares hagan la masacre para sacar la gente, cuenta y saca un papel.
“S.O.S”, sale el título, advirtiendo que los ‘paracos’ tienen planes de atacar a la población de Calamares, masacrando la gente en un pueblo donde todo el mundo se encuentra unidos y organizados, tanto los campesinos, trabajadores como los comerciantes.
”Lo contrario, nos masacran”
Pero entramos al tema del día, los cultivos de coca. Nadie en Calamar quiere decir “ilícitos” por qué ha sido el estado colombiano que ha abandonado la gente de las zonas selváticas como del Putumayo, Guaviare o Caquetá.
– La cosa es que han fumigado el pasto, el pancoger, la yuca, plátano y caña, todo menos la coca. Se cree que quieren entrar con sangre y fuego, sacar a nosotros todos los habitantes y meter gente de confianza de ellos para adueñarse la mata de coca y sobre eso soportar la guerra. Entonces vivimos en una situación delicadísima.
– Todos los días los paramilitares dicen a los transportadores y a los funcionarios medios que vienen por acá y que van a tomar Calamar y que van a hacer el embarrado del siglo en Calamar. Ante de esa insistencia hablan de “La Hora Cero” en diciembre. Por eso nosotros hemos enviado ese S.O.S. por qué sabemos que debe haber en la procuraduría de la Fuerzas Militares en San José del Guaviare que intervengan. Pero necesitamos una fuerza más dura para que los frenen. Lo contrario, nos masacren.
El alcalde, con cara preocupada, sigue el relato sobre las matanzas y asesinatos de la población por parte de los grupos paramilitares. De San José del Guaviare y Puerto Alvira se encuentra el pequeño municipio Mapiripan. El 17 de julio de 1997 se ejecutó una de las peores masacres en la historia de la guerra sucia en Colombia. Se calcula que unos 50 habitantes fueron ejecutados, algunos de ellos mutilados en el matadero, otros sencillamente fusilado.
La matanza en Mapiripan
Entre el Mapiripan y San José del Guaviare se encuentra la base marina Barrancón. El mes antes y durante la matanza de Mapiripan fueron entrenados unos oficiales colombianos por parte de los instructores de fuerzas especiales de EE.UU. Según un reportaje del diario El Espectador, se sospecha que varios de los militares colombianos estaban involucrados en la masacre en Mapiripan. Los paramilitares, que venían de Urabá, la región caribeña y el departamento de Córdoba, cuna de los ‘paras’ de Carlos Castaño, arribaron al aeropuerto de San José del Guaviare y se desplazaron por el río y por retenes fluviales sin ninguna dificultad por unas de las zonas más militarizadas de Colombia para su destino; Mapiripan.
Poco tiempo después siguieron los ‘paras’ su “caravana de muerte” y asesinaron a otros 50 habitantes en Puerto Alvira, situado en el mismo río. Antecedentes y informaciones en ésa época decían que los paramilitares después estaban yendo hacia el municipio de Calamar, lo que produjo una movilización de este municipio que resultó en un comunicado de S.O.S. que fue lanzado a toda la comunidad internacional. La prevista masacre tuvo que cancelarse por la repercusión que tuvo.
Hasta ahora.
– Hay una coincidencia. El 13 de julio de 1996 empezaron por Calamar las marchas campesinas. Salimos hacia San José del Guaviare. El 13 de julio de 1997 se sucede la masacre de Mapiripan.
– El 9 de septiembre de 1996 se congelaron las conversaciones entre los delegados de los marchistas campesinos y las autoridades gubernamentales. Y el 9 de septiembre de 1997 asesinan a unos de principales voceros de los campesinos, Amo Sánchez, concejal de Retorno. Sospechamos que en esas coincidencias esta metido la DEA.
– En los últimos dos años, San José del Guaviare se convirtió en el moriego de la gente humilde donde no han muerto ni guerrilla ni milicias de la guerrilla sino gentes comunales, humildes raspachines de la coca, dirigentes deportivos como el caso de Pedro Pardo de Calamar y la gente más humilde. Abren el vientre para que no hagan a flotar y los botan al río. La señora de la Bienestar Familiar me dijo ayer, que la red de pescadores encontró dos cadáveres ayer.
– Según los datos hasta ahora, han muerto 200 personas en este año solamente en el casco urbano del San José del Guaviare. Y eso en el medio de una cantidad de policías y militares del estado concentrados en sus cuarteles. También están ahí asesores militares norteamericanos en la base naval. En la población de Pororío, cerca la jurisdicción de Concordia, murieron en el medio de octubre 39 paramilitares en combate con la guerrilla.
– A raíz de estos crímenes, San José del Guaviare se ha convertido en una isla. Después de las elecciones los paramilitares han visitado a los comerciantes puerta a puerta pidiendo unas “vacunas” muy altas. Los comerciantes están abandonando a los negocios y están quebrando financieramente. Se espera un cambio de propietarios en esta linda ciudad, salen los actuales y entran nuevos propietarios en confianza con los paramilitares. Esta dando un cambio de base social.
Cuando el alcalde y el concejo enviaron el S.O.S. en julio del 1997, a raíz de la matanza en Mapiripan, el ejército estaba apenas seis kilómetros de Calamar. Los paramilitares estaban metidos camuflados en filas de ellos, según el alcalde.
– En San José del Guaviare nos han matado dos alcaldes d la UP que fueron asesinados en el casco urbano. También mataron los sicarios del militarismo al representante a la cámara de la UP, Octavio Vargas Cuellar en el parque principal del Guaviare. Un barrio aquí en Calamar lleva el nombre de él.
¿Quién tiene interés de traer a los paramilitares a Calamar?
– Acá se hicieron exploraciones a través de una empresa llamada Cismocol de Exploraciones Petrolíferas. Hacía al Cerro Chiribiquete hay mucho petróleo. Entonces quieren a sangre y fuego sacarnos a los habitantes de Calamar, acabar con las selvas y extraer los minerales, entre ellos el petróleo, dividirse en grandes hatos contra el sostener el pulmón del mundo, acabar lo que hay.
– Nuestro propósito es vivir de servicio ambientales con la selva en pie, conservar el lago abajo los árboles, seguir produciendo oxígeno y germoplasma, las semillas, toda la parte genética del sistema ecosistema amazónico. Nuestra propuesta es salvar la selva, educar nuestros hijos con la educación agroambiental, hacer un complejo agroindustrial de autoconsumo en la parte sustraída de la reserva forestal para autoconsumo. Conseguir la paz e impulsar el turismo ecológico y científico.
Para sustituir el mal llamado “cultivos ilícitos de coca”, los gobernantes del municipio de Calamar proponen su propuesta en cambio que el mundo industrial del “Norte” entre como avales financieros en el complicado proyecto.
El municipio tiene un territorio equivalente de 1.325.000 hectáreas y por cada hectárea Calamar propone el subsidio de 25 dólares anualmente al mundo industrial.
– Un día cuando haya tregua o se firme un proyecto de paz, estaríamos dispuestos de vender turismo ecológico hacia el Cerro Chiribiquete o las aguas termales donde nace el Río Ginia o navegar por los ríos ya que acá en Calamar nace el Río Paporis.
La república de Japón aprobó 620.000 dólares para Calamar y San José del Guaviare para la reserva ambiental de la zona campesina donde Calamar tiene un proyecto piloto de los cuales hay dos en el país. Los paramilitares por otro lado, quieren lo contrario; entrar y tumbar la selva, la tierra se seca y se convierte en un desierto lo que ha pasado en África.
– Nosotros estamos consiente que la coca durante 20 años lo único que nos han dado es estigmatización, un rótulo de narcotraficantes cuando aquí vimos son campesinos desplazados por la violencia política, por la violencia económica y de no haber tenido otras alternativas, los correspondió cultivar hojas de coca.
– Pero para salir de eso necesitamos reconocimiento de los países industrializados y poderles conservar el ecosistema.
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