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La socialdemocracia nunca ha construido socialismo, solo refuerza la concentración del capitalismo
Son algunas reflexiones a propósito del debate del programa
análisis político con el señor Carlos
Sosa y los compañeros, esta mañana (sábado 9 de febrero) en
Radio Globo.
Me gusta ese programa y ese grupo de
socialdemócratas entusiastas. Generalmente comparto lo que dicen sobre la
situación en Honduras pero cuando toman como ejemplo la socialdemocracia sueca
o nórdica, me veo obligado a discrepar.
Esta mañana decía uno de los compañeros en la cabina, que “Rafael Correa es socialdemócrata, no es marxista”.
Correa se ha declarado “socialista”, no socialdemócrata y promueve la tesis del
Socialismo del Siglo XXI, una teoría un poco confusa pero que ha tenido lo
positivo de promover el debate entre la izquierda latinoamericana, un debate
indispensable en la época en que vivimos.
Los socialdemócratas en el mundo, sobre todo en Europa donde está su cuna, decían
que Salvador Allende también era socialdemócrata, pero esos dichos fueron después
que los fascistas chilenos uniformados lo habían acribillado. También FALSO.
Allende era un socialista revolucionario
y su Partido Socialista hacía parte de la alianza con el Partido Comunista, el núcleo
del movimiento obrero y el gobierno de Unidad Popular.
Lenin
hablaba de TRES TIPOS DE REFORMAS. La primera que es reaccionaria, la segunda
que no es ni chicha ni limonada y la tercera que es anticapitalista y puede ser
también antiimperialista.
Los
socialdemócratas promueven generalmente las dos primeras.
Allende
promovía la tercera reforma, nacionalizó la explotación de los recursos
naturales en Chile que era y es el cobre y las dos principales empresas gringas
que era Anaconda y Kennecott. Nacionalizó la compañía de teléfono, la gringa
ITT y comenzó una modesta reforma agraria, mejor dicho, prosiguió la reforma
agraria que había comenzado el presidente demócrata-cristiano Eduardo Frei.
Abrió
las relaciones con el campo socialista, principalmente con Cuba.
El
Ministro de Estado sueco Olof Palme (primer ministro), socialdemócrata, accedió
por las presiones del imperialismo norteamericano y eximió los pagos por el
cobre al estado chileno, cobre que había comprado durante años la empresa sueca
transnacional “Gränges”. Indirectamente, participó el gobierno socialdemócrata
sueco, en el sabotaje de la economía chilena, objetivo principal de la CIA y la
burguesía chilena.
Tomo este ejemplo para ilustrar y distinguir
entre socialdemocracia de ayer, hoy y mañana y los ejemplos de Allende-Palme-Correa.
Correa dirige un gobierno basado en una
coalición de seis movimientos llamado Alianza País, y es justamente eso, una
alianza, igual como la Unidad Popular en Chile. Su base ideológica se
caracteriza por:
Socialismo
Anticolonialismo
Alfarismo
Socialismo
democrático
Bolivarianismo
Socialismo
del siglo XXI
Antiimperialismo
Humanismo
Izquierda
(Wikipedia)
Estas
posiciones ideológica & políticas se encuentran años solares de
la “Socialdemocracia Siglo XXI”.
Correa
se ha enfrentado, no ha conciliado, con el gran capital nacional y foráneo,
expulsando al Pentágono de la base Manta, haciendo frente contra los chantajes
en primer ligar de los poderosos y corruptos banqueros ecuatorianos. Se ha
enfrentado los voceros y megáfonos del terrorismo mediático y la prensa mundial
en donde SIP, Sociedad Interamericana de Prensa, esa logia empresarial de la
extrema derecha con sede en Miami, y se ha ganado la rabia de los magnates de
la prensa, solo por el hecho de reclamar su derecho a réplica y exigir la “responsabilidad
social” de los dueños de los medios ecuatorianos.
Fidel tampoco se declaró “marxista” cuando
presentó su defensa ante los jueces después del fallido levantamiento del 26 de
julio de 1953 contra el Cuartel Moncada en Santiago de Cuba. Lo que importa es
el contenido del programa “La Historia me absolverá” y la aplicación de ello en
la práctica, tanto en Cuba, Chile como en Ecuador.
Suecia, que fue el país mencionado, es un
ejemplo en donde la socialdemocracia, con una base social de clase obrera y una
Central Obrera dirigida por una cúpula socialdemócrata, no ha llevado el país
al socialismo. Al contrario. Gracias a esa dependencia, partido-sindicalismo
(que podría ser muy buena si usaría la fuerza organizada), el capitalismo en
Suecia se intensificó en su concentración a un nivel poco visto en el mundo
capitalista. Suecia tiene una familia capitalista, la familia Wallenberg que es
el verdadero poder, por encima el Estado, el Rey, el gobierno y el Parlamento.
Se decía, que “cuando ganan los burgueses, la
bolsa de acciones sube los primeros tres días. Cuando ganan los
socialdemócratas, la bolsa de acciones cae los primeros cuatro días pero sube
los cuatro años restantes hasta la próxima elección”.
Pero la socialdemocracia sueca ha perdido las últimas
dos elecciones a una coalición de derecha.
La central obrera ha perdido medio millón de
afiliados en los últimos años por la sencilla razón que el trabajador no se
siente representado cuando la cúpula acomodada y burócrata no es capaz de
convocar la fuerza y organización en defensa de los trabajadores.
¿Cual
antiimperialismo?
La Unión Europea es una sucursal del Pentágono
donde un danés juega a la guerra como Comandante de las Fuerzas Militares de
OTAN, se ha demostrado en las guerras contra Libia, Afganistán, Siria e Irán. No
hay absolutamente ninguna diferencia entre la política exterior socialdemócrata
europea y la de OTAN y USA.
Los socialdemócratas son quizás más peligrosos
en relación al tema de Cuba, acusando a esa nación por ser una dictadura y
promueven y apoyan y financian las intrigas y conspiraciones contra la
revolución cubana.
El último ejemplo fue el sueco Jens Aron Modig,
presidente de la Juventud demócrata-cristiana, que junto con el tercer
dirigente de la juventud falangista del Partido Popular, Ángel Carromero,
intentaron introducir dinero y equipos para la contrarrevolución cubana en
julio pasado, financiado por el estado sueco desde una cuenta secreta.
El canciller sueco Carl Bildt, reconoció en un
debate en 2007 que había una “guaca” estatal en donde se financia parte de la
contrarrevolución cubana pero no era público. Diplomáticos suecos convierten
las embajadas en centros de conspiración, no solamente en la Habana sino
también en Managua, Santiago de Chile y otras partes del mundo.
Y la socialdemocracia sueca y europea comparte
esa política criminal e ilegal.
Pero ese anticomunismo es de vieja data. El
gobierno socialdemócrata y de coalición, antes y durante la segunda guerra
mundial, construyó campamentos para internar a los brigadistas internacionales
que venían de España, donde pusieron el pecho para defender la República contra
el fascismo español. 173 suecos de la Brigada sueca fueron enterrados en la
tierra española, Brigada que en su totalidad tenía casi 700 jóvenes, 97 por
ciento de ellos, comunistas.
En el regreso a Suecia, los comunistas fueron
internados por el mencionado gobierno durante la guerra, la prensa comunista
fue prohibida para ser transportada y después de la guerra, en donde la Unión Soviética
dio 22 millones de sus mejores hijos e hijas, el ministro de estado, el
socialdemócrata Tage Erlander, declaró a “cada
fabrica y centro de producción en un campo de batalla CONTRA los comunistas”.
Prosiguió la política de dividir el movimiento sindical internacional bajo el
mando de la CIA, lo mismo pasó con el movimiento estudiantil mundial en donde
Palme tenía el papel protagónico de dividir ese movimiento, poniéndolo al
servicio de la CIA. Duele decirlo pero así mismo registran los historiadores
con los archivos abiertos.
En Suecia fueron ilegalizadas las elecciones
de comunistas a los cargos en los sindicatos. Estuve trabajando en el astillero
de Finnboda Varf en Estocolmo entre
1973-1985 y me contaron los viejos obreros que en 1946, fue elegido Sam Nilsson
con libreta comunista, con 221 votos contra el ex presidente del sindicato, socialdemócrata,
que obtuvo solo 12 votos. Pero la dirección nacional de la Federación Sindical Metalúrgica,
cúpula socialdemócrata, revocó el resultado de la votación y declaró presidente
del sindicato al socialdemócrata que solo obtuvo 12 votos.
Unos meses después, era imposible impedir el
avance de los comunistas que obtuvieron mayoría en el Concejo del Convenio
Colectivo de la Federación con 500.000 afiliados, promovió la democracia
interna de la federación y convocó a votación dos propuestas salariales en
donde la propuesta comunista obtuvo una contundente victoria y los trabajadores
metalúrgicos fueron a una huelga heroica que duró cinco meses.
A pesar de la confrontación, las dos
corrientes socialdemócrata-comunistas del movimiento obrero, siempre sostenían
que la unidad de la clase obrera es fundamental para avanzar en la construcción
de un estado de bienestar. Y es por eso que la presión popular logró crear
conciencia de los trabajadores suecos de luchar por reformas, como derecho a la
vivienda, protección en el trabajo, aumento de salarios, una política social como
educación, salud muy avanzada que hoy día se ha desplomado, en gran parte,
gracias a la política neoliberal dirigida tanto por socialdemócratas como por
la derecha, pero sobre todo por la pasividad y falta de acción de la central
obrera.
Grecia es el más reciente ejemplo en donde la socialdemocracia
y su partido PASOK ha registrado un fracaso más en su meta de “reformar, administrar
o humanizar el capitalismo”. El Capitalismo no se puede reformar porque sus
repetidas crisis cíclicas no llevan a ningún socialismo. El capitalismo debe
ser derrotado para la misma supervivencia del planeta, es como una ley natural.
La socialdemocracia no es la solución, es un
callejón político sin salida.
He sido duro contra Olof Palme que en esencia
era un anticomunista. Pero en la década 80´ se dio cuenta que si no paramos el
Pentágono, el planeta se va a reventar por la carrera armamentista.
Comparando con los socialdemócratas suecos de
hoy, Palme seria un comunista, tan bajo, o mejor dicho, tanto es el viraje a la
derecha de la socialdemocracia sueca y europea.
El debate es importante, interesante e indispensable.
Solo enfrentando a los argumentos se puede avanzar en el camino.
Dick E.