AV DICK EMANUELSSON
La revolución de octubre de 1944 puso fin a los catorce años de dictadura del general Jorge Ubico e inauguró una década de reformas en Guatemala: nueva constitución, código de trabajo, seguridad social y una cautelosa reforma agraria.
El historiador y sociólogo CARLOS GUZMÁN BÖCKLER traza los antecedentes —la economía cafetalera, el poder de la United Fruit Company y el trabajo forzado que sometía al campo— y explica por qué la invasión apoyada por Estados Unidos en 1954 marcó el inicio de una guerra civil de 36 años. Encuentra también paralelismos llamativos entre 1944 y las protestas que en 2015 provocaron la renuncia del presidente Jimmy Morales, y recuerda que la clase media es voluble, pero que un pueblo decidido es difícil de detener.
Sus últimas palabras de la extensa entrevista 2015, tienen mucha relación de la situación actual en América Latina, en donde el plan del fascismo del norte es hacerse con todo del continente: “Entonces, esa pérdida de valores, el respeto a la vida, a la integridad corporal, el admirar a los genocidas y torturadores, y además admirarlos porque roban bastante y enseñan lo que roban, está generalizado. . . Ahora, porque hubo un momento psicológico colectivo en que la CICIG (órgano anticorrupción de la ONU que depuró Guatemala 2015) destapó los inmensos negocios que tenían estos, entonces la gente se indignó. Pero como no sabe para dónde agarrar, votaron por un payaso, payaso racista, machista y estúpido”.
América Latina de hoy esta lleno de esos “payasos”.
En la siguiente entrevista el historiador y sociólogo Guzmán Böckler traza los antecedentes de la revolución del 20 de octubre de 1944. Guatemala era entonces un país pequeño, monoexportador de café, con apenas tres millones de habitantes, donde una élite agraria conservadora y la United Fruit Company controlaban la economía.
Desde 1931 gobernaba con mano dura el general Jorge Ubico: trabajo forzado mediante la famosa libreta, salarios de hambre, racismo y una red de delaciones. La educación y las libertades cívicas eran prácticamente inexistentes.
La caída de Ubico fue impulsada por una creciente clase media, estudiantes, oficiales jóvenes y obreros, inspirados por las “cuatro libertades” aliadas de la Segunda Guerra Mundial. Tras un breve alzamiento armado el 20 de octubre de 1944, el régimen fue derrocado.
JUAN JOSÉ ARÉVALO fue elegido presidente en 1945 e inició un período de reformas: nueva constitución, código de trabajo (1947), seguridad social, impulso educativo y autonomía universitaria.
Su sucesor, JACOBO ÁRBENZ (1951), impulsó una reforma agraria cautelosa y construyó infraestructura y una planta hidroeléctrica Jurún Marinalá para competir directamente con la Empresa Eléctrica de Guatemala (propiedad de la estadounidense Electric Bond and Share), la cual cobraba tarifas extremadamente altas y limitaba el desarrollo industrial del país.
La reforma agraria y la expropiación de tierras no cultivadas de United Fruit provocaron conflictos con la empresa y Estados Unidos. El secretario de Estado Foster Dulles y su hermano, el director de la CIA, Allen Dulles, tenían vínculos con la compañía.
En la Conferencia de Caracas de 1954, Guatemala quedó aislada diplomáticamente, y una invasión respaldada por Estados Unidos bajo el mando de CASTILLO ARMAS obligó a Árbenz a renunciar. La dictadura subsiguiente derogó la reforma agraria, persiguió a los campesinos y a los trabajadores organizados, y sentó las bases para la guerra revolucionaria de 1960-1996.
GUZMÁN BÖCKLER, quien se vio obligado al exilio tras dos intentos de asesinato, destaca a Arévalo y Árbenz como las figuras más importantes del período en la siguiente entrevista. También observa paralelismos entre 1944 y las protestas que llevaron a la renuncia del presidente Jimmy Morales en 2015 (tras las revelaciones del organismo anticorrupción CICIG), enfatizando que la clase media es voluble, pero que un pueblo decidido es difícil de detener.
Don Carlos Guzmán Böckler era como un libro de historia natural abierto y accesible. Debo admitir que fueron 90 minutos de una entrevista fascinante que disfruté mucho escuchando a este historiador y sociólogo de baja estatura, quien, antes que comenzara la entrevista decía tener problemas de vértebras a los 85 años. Menos de dos años después, este brillante intelectual guatemalteco falleció, brindándonos el privilegio de una de las últimas entrevistas de su rica vida en experiencias políticas y sociales.

La revolución del 20 de octubre de 1944 en Guatemala
- Don Carlos, primero que nada, para nosotros es un gran honor tener la oportunidad de hablar con Usted, intercambiando algunas ideas sobre esa época. Primero que nada, ¿cuáles eran las razones y los motivos para entender que se hizo una revolución por parte de militares, estudiantes y trabajadores en ese año?
“El marco global lo tenemos que empezar poniendo con la demografía. Éramos apenas 3 millones de habitantes. Hoy son 15 millones. Luego, la ciudad (la capital) tenía por ese tiempo más o menos 360.000 o 375.000 habitantes. Hoy tiene casi cuatro millones y medio con los municipios conurbados. Las diferencias en esa época de campo y ciudad eran abismales”.
“El poder económico de los guatemaltecos estaba en manos de los finqueros, es decir, los cafetaleros. Guatemala en esa época era un país monoproductor y monoexportador de alguna riqueza, que era el café, capaz de atraer divisas para acá. La otra gran producción que había, paralelamente, quizás con una ganancia más alta, era la producción del banano, pero esa correspondía casi por entero a la United Fruit Company, que tenía grandes extensiones de tierra sobre el mar Caribe, es decir, una buena parte del departamento de Izabal, el río Motagua”.
“Por el otro lado, aquí en las tierras de las llanuras aluviales, que están entre la cordillera volcánica y el océano Pacífico, son tierras muy fértiles y tenían también una proporción enorme, que ahora son como tres o cuatro municipios”.
La ideología de las élites y la mano de obra
“Ideológicamente, desde el punto de vista de las élites que gobernaban, eran predominantemente conservadoras. Es decir, para ellos los valores más importantes eran los heredados de la colonia. No importaba que hubieran pasado en ese momento cuatro siglos y medio. De todos modos, seguían así, descansando sobre la explotación bastante despiadada de los trabajadores del campo, especialmente”.
“La mano de obra era masiva, barata, estacional en los cafetales y en las cañas de azúcar. Solo bajaban de las tierras altas, quebradas, con relativamente bajo rendimiento y divididas en minifundio, hacia las partes costeras, fértiles, relativamente planas y de una alta productividad. No podían vivir ahí. Además, la posesión era muy difícil. Ser propietario en las partes altas era muy precario”.
“La gente había hecho una resistencia, desde el punto de vista de que no estaba vencida: estaba explotada y minimizada, pero no vencida. Y se atrincheró, sobre todo, en sus tradiciones y en algo que es muy propio de todos los pueblos: sus lenguas, sus idiomas. Aquí se hablan 19 idiomas, pero todos corresponden al tronco maya. Mesoamérica en general tiene tres troncos grandes: el Yuto-azteca, el Oto-mangueano y el Maya”.
“Los lingüistas llaman maya oriental a esas lenguas que no se hablan aquí. Las otras se hablan en Chiapas y Tabasco y sobre todo en la península de Yucatán, en México. Es una extensión muy grande que fue el aporte de la cultura maya a la civilización mesoamericana”.
“La resistencia era pasiva, pero el idioma es propio y se llega a sentir profundamente en el pueblo que lo ha generado. También las tradiciones familiares y, en otros casos, la vestimenta, más que todo de las mujeres. La multicoloridad del trópico se refleja en los huipiles. Además, con una técnica de estilización. No es copia de personas o de paisajes, sino un proceso de abstracción. Se colocan, en algunos casos, los ideogramas fundamentales. Es bastante común: un pasado muy grande, con una conciencia clara a través de la conservación de las estirpes, sobre todo”.
“Por eso el Día de los Muertos es muy importante, porque no es que se hayan muerto: es que viven todavía. Y eso contribuye a darle una profundidad histórica y una consistencia de personalidad colectiva. Eso había estado aletargado, pero nunca vencido”.

Las dictaduras y la economía del café
“Por el otro lado, tenemos que las dictaduras en Guatemala, desde que se independizó de España, al igual que toda Centroamérica, no hizo guerra de independencia, porque a España ya no le importaba perder la última colonia continental. Perdió más tarde las islas donde empezó, pero aquí tampoco se organizó prácticamente un ejército para pelear contra los españoles. No había necesidad”.
“Los cultivos coloniales fueron primero el añil, que fue el que enriqueció a la élite, que ya está ahora bastante venida a menos. Luego se trasladó a ser élite cafetalera. Y la quiebra del añil en el mercado internacional fue lo que produjo la independencia, la separación política de España desde el punto de vista económico”.
“Hubo un interregno en el cual se hizo otro colorante, que esta vez no era vegetal, sino de tinte animal, de la cochinilla, que producía la grana. Se exportaba, pero la industria europea empezó a utilizar colorantes químicos y esto se vino abajo. Por consiguiente, caen en el cultivo del café”.
“Fue un cambio de élites. Las élites mestizas entraron a cogobernar el país y la riqueza. Desde 1871 se declararon liberales. Hacían gala de copiar en constituciones y leyes algunos de los principios de la Revolución Francesa, en los cuales nunca creyeron y menos aplicaron. Y por supuesto, eran una élite agraria, y con el tiempo se habían fusionado familias de estas, y todavía se les ve por ahí”.
“Esta gente tenía un monopolio prácticamente de la producción y utilizaban medios muy violentos, incluso los castigos personales, el cepo, el látigo. Se pagaban salarios de hambre con moneda que era solo de las fincas y no de curso legal, que solo tenía valor en la tienda de la finca, y ahí se vendía y recibían en pago de lo que les vendían esa misma moneda. Fichas. Fichas de cartón o de hojalata. Y no válidas en otras fincas”.
“Se llegaba a la explotación de todo tipo. En los ambientes urbanos, prácticamente la educación estaba restringida para todo el país. La educación primaria era obligatoria en la Constitución, pero nunca lo cumplieron. La alfabetización tampoco les importaba: era fundamental tener ignorantes para poder explotarlos. En el caso de las libertades cívicas, solo quedaron en la Constitución; no existían”.
El ejército y la policía como fuerza de ocupación
“Los gobiernos de Guatemala se mantuvieron fuertes desde que se creó el ejército después de 1871. El ejército ya funcionaba como una institución de ocupación en su propia tierra, y la Policía Nacional actuaba como policía secreta judicial y también como policías militares ambulantes. En ese tiempo eran dueños de vidas y haciendas y torturaban por el gusto de torturar a la gente en el campo. Se trataba de implantar el terror y lo lograban en un 90 %”.
“En los ambientes urbanos, había siete secundarias en todo el país, nacionales, y quizás unas cinco más privadas. La Universidad Nacional, heredera de la Real y Pontificia, que había sido fundada en 1676, dependía hasta del nombramiento de cada profesor del presidente de la República, que por regla general era un general. En este caso era Ubico, y en el 44´ Ubico tenía 14 años de estar en el gobierno y era muy partidario de la brutalidad como forma de represión en el campo. La policía montada en la ciudad y la policía secreta”.
“Hay un antecedente en el cual ya Ubico había participado, que fue la dictadura de Manuel Estrada Cabrera desde 1898 hasta 1920, y que puso en práctica todos estos procederes abominables”.
“Ubico era de la élite agraria agroexportadora. No pudo graduarse de oficial, pero compró el grado por su familia, y así fue que ascendió en el ejército con preeminencia sobre los otros oficiales, por supuesto. Lo consideraban un hombre importante porque era de las élites”.

La crisis de 1929 y el ascenso de Ubico
En 1929, como todos sabemos, la primera gran crisis del sistema capitalista estalló en la Bolsa de Nueva York el 29 de octubre de 1929. El Viernes Negro le llaman a eso. Guatemala concurría con su café a la tasación de precios con un año de anticipación, al igual que todos los países, incluyendo Brasil. De manera que los precios para 1930 ya estaban. El grupo agroexportador sí sintió muy fuerte el golpe que dio la crisis en general en el país.
El presidente que estaba en ese entonces era un militar decadente, tenía un problema de cáncer y había dejado la presidencia. Se convocan elecciones y se presenta Ubico como único candidato. Corrió solo y ganó. En 1931 empezó la dictadura de Ubico: cafetalero, general, despiadado y racista hasta el tope.
Este señor empezó con algunas políticas que le recomendaron sus asesores de contención económica, que era lo menos que podían tener ante una crisis que ellos no podían dominar. Parte de su política fue rehacer las leyes que se habían hecho en el 71, obligando a todos los campesinos indígenas a tener una libreta, en la cual los finqueros tenían que dar fe de que habían trabajado en las fincas no menos de 100 días al año.
La libreta era redactada en español, idioma que los otros casi no entendían, ni menos leían, al gusto del finquero, y las autoridades en cualquier momento la pedían y, aunque la tuvieran bien, les decían: «Esto no está mal, y te vas otra vez». Crearon el delito de vagancia, y el que no tuviera acreditados los 100 días mínimos era vago, y era delito, y se le condenaba. Eran trabajos forzados en las fincas de los señores.
La infraestructura vial y el trabajo forzado
Por otro lado, la infraestructura vial era pésima: eran todos caminos de tierra. El único camino asfaltado iba de la capital a la parte alta que da hacia la laguna de Amatitlán, serían 18 kilómetros aproximadamente. Todo lo demás era de tierra y se tenía que mantener con mano de obra regalada, obligada, de la población indígena. Tenían una libreta que se llamaba de vialidad también. La controlaban oficiales del ejército, pero había capataces en todos los grupos.
La ley de vialidad decía que todos los guatemaltecos estaban obligados a trabajar durante dos semanas en la construcción o mantenimiento de caminos o pagar dos quetzales. Estaba a la par del dólar ya entonces el quetzal, desde 1926, y dos dólares era mucho dinero realmente aquí. Sin embargo, la gente urbana pobre sí juntaba los dos quetzales y pagaba, o no les pedían tampoco; era contra la población rural.
El miedo al alzamiento
Lo que temía Ubico y sus amigos finqueros era un alzamiento cuando las condiciones cambian, porque bajan salarios, baja la producción y la gente se queda sin comer. Al posible alzamiento es a lo que le temen.
La muestra se dio rápido en 1932 en El Salvador, porque el gobierno de Hernández Martínez tuvo que enfrentar una reacción violenta de la población indígena de El Salvador, en Panchimalco, San Pedro Nonualco. La respuesta fue brutal: matar. Matar así, generalmente a todos los que pudieron. Algunos de los que escaparon pasaron a Honduras, llegaron hasta las tierras de la United Fruit y formaron parte de los primeros contingentes de obreros agrícolas que más tarde iban a contribuir a las huelgas allá contra la United Fruit. Primero era la Cuyamel, después es la United Fruit.
Esto fue el antecedente que Ubico toma en cuenta, y por supuesto, no querían una rebelión así aquí, y se ponen todas esas medidas.
La construcción urbana y el racismo
La construcción urbana: Guatemala era todavía un segundo intento de reproducir la capital colonial que había caído en los terremotos de 1917 y 1918. Construcciones bajas con materiales poco resistentes. Luego hace edificios, quizás para que vieran su poder, y una de sus construcciones predilectas fue el Palacio Nacional. Para estrenarlo él, por supuesto. Desde luego, el día de su cumpleaños, porque no podía ser de otra manera.
El día del cumpleaños de Estrada Cabrera se había celebrado con grandes fiestas en el hipódromo que había al norte de la ciudad. Todavía se llama el Hipódromo del Norte; ahora es campo de béisbol. El Hipódromo del Sur es de Ubico, ahí donde está el aeropuerto. Una feria donde incluso había cercados con alambre de púas, pueblo indígena, y traían indígenas del occidente obligados a usar los trajes, y a las mujeres a que tejieran y echaran tortillas todo el día para que la gente los pasara viendo. Era paradójico, porque al lado estaba el zoológico; más o menos era una prolongación del zoológico, y la gente decía: «Ah, miren los inditos». Una cosa hiriente. Yo lo recuerdo de niño.

- ¿Un racismo muy fuerte?
“Sí, muy fuerte, que indignaba mucho a mi mamá. Curioso, porque había vivido mucho tiempo lejos. Había estado en Berlín cuando era rojo, y luego, cuando Hitler ganó, nunca fue nazi, y por eso se salvó de que la echaran de aquí. Todos los demás alemanes sí, porque había núcleos de comunicación ya para la guerra. Había estaciones de radio que podían comunicarse con los submarinos alemanes en el Caribe y en el Golfo de México. Así que no preguntaron quién. Los gringos hicieron la lista completa y los situaron a todos en Texas. Fueron internados ahí. Y después los pasaron en tren hasta Canadá, y más tarde los canjearon en Islandia por civiles aliados que se habían quedado en el lado alemán. Muchos de los que vivían ahí o fueron a morir en los bombardeos, y los que eran jóvenes, al frente ruso. Ese grupo grande de alemanes cafetaleros se acabó.
Habían tenido su propia línea, la Hamburg-Amerika-Line; su puerto era Livingston; su trabajo más fuerte era la Alta Verapaz, donde se mezclaron con las mujeres quechuas, cosa que los ladinos las usaban, pero procrear con ellas no. Sin embargo, la mayor parte de los mestizos que andan por ahí, desde que vinieron los españoles, es eso: producto de la violación, del estupro, de los servicios personales y de la pobreza en general.
El mundo cambia
El panorama en el mundo estaba cambiando y Ubico no se daba cuenta; ninguno de los dictadores centroamericanos, ni Martínez, ni Carías, ni Somoza —pero a Somoza lo habían puesto los gringos, y entonces no se podía tocar ahí la cosa. Les había costado una guerra, la Infantería de Marina. No había ganado, pero tampoco había perdido. No se sabía. Panamá era de ellos y Costa Rica no contaba. Por consiguiente, lo que pasaba en el mundo era muy poco conocido.
La conexión internacional se hace a través de la United Fruit Company. Tenía la Gran Flota Blanca, que navegaba desde Nueva Orleans hasta los puertos bananeros con refrigeración, con espacio para pasajeros. Era muy fuerte. La comunicación aérea era muy pobre. Solo pasaba la Pan American Airways. La comunicación hacia afuera, inalámbrica o alámbrica, las dos: una era la All America Cable and Radio y la otra la Tropical Radio, etcétera; el nombre era de la United Fruit Company. En la concesión que se le dio a la United Fruit Company entraba toda la vía férrea, con todas las estaciones, con todos los telégrafos, los talleres, el material rodante y su calidad de patrono, sobre todo el personal.
Los trabajadores de la United Fruit también. Campesinos reclutados que llegaban a las grandes explotaciones bananeras, en las cuales sí hubo innovaciones técnicas porque les convenía allá, y mal que bien, el norte era el que manejaba el progreso técnico. Eso es evidente.
Así que una isla manejada por una burguesía. Ni siquiera burguesía, pero por un grupo explotador. Entre paréntesis: si usamos el término burguesía, tendríamos que acudir a la fraseología marxista: la burguesía es la dueña de los medios de producción y con proyecto de nación. Aquí dependían totalmente del comprador del café. Entonces, no había un proyecto para enriquecerse, porque les ponían un límite afuera. Para explotar hacia abajo sí, pero para afuera no. Y proyecto de nación no tenían, porque el proyecto era entregarse al que comprara. Y Alemania ya estaba en decadencia.
Con la guerra se cierra ese mercado; quedan solo los Estados Unidos. Los Estados Unidos, además, cuando los ataca el Japón, sacan a todos los alemanes e italianos —pobres esos— y ponen dos bases aéreas. Una aquí en La Aurora, que era campo de aterrizaje y se vuelve aeropuerto militar. Y en el puerto de San José, base militar aeronaval. ¿Por qué? Porque había que proteger el canal de Panamá en círculos. Entonces, este era lo más extremo del círculo hacia lo poniente. Norponiente. Los otros círculos estaban en Nicaragua, Panamá mismo y Colombia. Porque veían con bastante claridad que si los japoneses tomaban las islas Hawái, el siguiente paso era tomar el canal de Panamá, de manera que lo tenían que proteger.
Y ahí traen soldados y traen armas modernas y capacitan a ciertas gentes de aquí para que las manejen. Esas son las armas que van a servir el 20 de octubre. Y esos son los oficiales que se van a alzar. Algunos.

La vida intelectual bajo presión
Ahora bien, ante ese panorama tan fuerte de ahogo de toda la población, cualquier expresión intelectual era mal vista. Los escritores, la promoción de escritores de esa época o poetas: siempre hay buenos y malos, y buenos no. La mayor parte son malos.
- Por esa época, ¿existía algún partido? El movimiento obrero guatemalteco estaba organizado. ¿Había un partido marxista, algo así?
“En los años 20 hubo un embrión de movimiento marxista que no llegó a cuajar mayormente y que no tuvo no solo eco, sino que fue yugulado. Es más, Ubico persiguió a algunos de los que andaban. Algunos tal vez sí intentaban una militancia y otros eran simpatizantes.
- O sea, ¿no llegó a ser tan fuerte como en El Salvador con el Partido Comunista Salvadoreño, bajo el liderazgo de Farabundo Martí?
“¡No, para nada! Después, muy pasados los años, hay gente que está inventando que fueron muy revolucionarios. No hay una prueba histórica concreta sobre eso. Y la dictadura de Ubico, con ese sistema de control personal, de las delaciones personales, familiares, en fin.
- ¿Había una red de sapos?, como dicen.
“Por supuesto, y muchos espontáneos. Para quedar bien. No importaba denunciar al que les caía mal. En fin, una serie de cosas así. Y Ubico, a los que medio se señalaron como comunistas, simplemente los ejecutó. Hizo un juicio y los mató. Estaba prohibido el ingreso de literatura, pero no solo marxista, de literatura en general. Las pocas librerías que había eran de libreros extranjeros, alemanes o franceses, que tenían libertad para importar, pero su clientela era muy limitada, porque de preferencia tenían los idiomas de los países de ellos. También traían libros de España. No había todavía el franquismo, pero ya en cuanto empezó, más razón.
Estados Unidos entra en la guerra y la «política del buen vecino»
“Sin embargo, la entrada de los Estados Unidos a la guerra cambió mucho el panorama político internacional para América Latina. Antes de eso había privado siempre la política del «Big Stick» y la diplomacia del dólar.
Roosevelt, que sí era realmente un individuo perspicaz, había previsto, cuando él llega al poder en Estados Unidos al mismo tiempo que Hitler —incluso el mismo mes—, siempre sintió que eso era insostenible y que tarde o temprano, más temprano que tarde, los Estados Unidos se iban a ver envueltos en eso. Muy a pasos muy cautos, pero fue encaminando a preparar al menos cierto grupo de fuerzas armadas, la Marina, sobre todo, que pudiera responder a un eventual ataque más tarde.
También Alemania, al atacar a los demás países de Europa, hizo valer mucho ese supuesto ancestro anglosajón de muchos norteamericanos para los préstamos, arriendos, etcétera, ayudar a la Gran Bretaña, que se queda sola después del colapso de Francia, sobre todo. Luego, un alivio apenas es la invasión a la Unión Soviética, porque abren un frente más lejano y abandonan la invasión a las islas británicas. Pero sigue la presión sobre el pueblo británico.
Roosevelt, con el préstamo y arriendo, lo que logra es que no le paguen el dinero, pero le pagan en bases navales en el Caribe. Prácticamente ocupa todo esto. Así que cuando el Japón ataca, ya más o menos está preparado el terreno y, naturalmente, ante el ataque, ya no hay opositores a la neutralidad, sino todos son guerreros.
Esto es lo que los hace actuar. Roosevelt con tiempo había preparado lo de la política del buen vecino, el «good neighbor», que decía él, y se vio muy claro en el gobierno de [Lázaro] Cárdenas en México. Cárdenas promulgó código de trabajo, pactos colectivos de condiciones de trabajo, y los trabajadores de la industria petrolera de Tampico se lo plantean a las empresas norteamericanas y británicas. Ellos olímpicamente hacen hablar la cosa y desestiman el asunto. Dicen que son extranjeros, que no están sujetos a las leyes mexicanas. Ahí les recuerdan que están en México y que siempre sí, pero ellos dicen que no.
Y la respuesta de Cárdenas, un poco consultada también, sin mucha bulla con Roosevelt, ordena la nacionalización de todos los pozos petroleros y la salida de las empresas, las cuales, sobre todo las de los Rockefeller, esperaban que la respuesta fuera que los Estados Unidos mandaran a la Infantería de Marina, y no se movió ni un barco.
Al contrario, fue una aceptación tácita del gobierno norteamericano y una elevación enorme de Cárdenas en un horizonte que era difícil hasta el momento por esos cristeros y todo ese grupo. Eso lo consagra mucho, porque toca la fibra del nacionalismo mexicano en un enfrentamiento con Estados Unidos después de haber sido víctimas de que les arrebataran la mitad de su territorio. Sale una herida que no se cura del todo nunca.
- Ese sentimiento antiimperialista ¿se contagió de alguna forma a Guatemala?
“No. Se observaba, y en ciertas élites, un poco enteradas o ilustradas, se leía con buenos ojos, así como se vio en la guerra de Sandino [en Nicaragua]. Así circulaban documentos y poemas. El siglo XIX y la primera parte del XX eran muy dados a la poesía para expresarse, y una poesía rimbombante.

La caída de Ubico
Los 14 años estos de Ubico agobiaron a la población en todos lados, incluso agobiaron a los grupos dominantes, porque Ubico como finquero no aceptaba cuando se hace el fenómeno este que la CEPAL llamó después la sustitución de importaciones, que era fabricar en los países de América Latina objetos de industria ligera que los Estados Unidos ya no hacían porque estaban haciendo sus armas: refrigeradores, todo ese tipo de cosas, incluso radios. Aquí hubo familias que le propusieron iniciar ellos eso, que no eran finqueros exactamente. No aceptó.
Al momento en que ya los Estados Unidos están precisamente en la guerra y que ya han pasado los momentos más angustiosos de Pearl Harbor y todo esto, la gente empieza a tomar abiertamente partido por el grupo aliado. Y el único documento que elaboraron Roosevelt y Churchill en Canadá —por cierto, en una bahía donde se reunieron— fue la declaración esa que ellos llamaron la Carta del Atlántico, que en pocas palabras hablaba de las cuatro libertades. Decía: «Libertad de pensamiento, libertad de expresión, libres de miseria y libres de temor». Y una arremetida fuerte contra las dictaduras. Aquí había dictaduras.
Esa fue la plataforma ideológica que se usó. No había otra. Y la usó esa clase media agobiada, pero pensante. Y como cada quien tenía algo que resentir, hay unidad. Contra Ubico hubo unanimidad.
Y cuando se le planteó la renuncia, después de unos pocos días de movimientos y todo. Uno de los que participaron ahí, Manuel Galich, escribió más tarde un libro que se llama «Del pánico al ataque». Eso era exactamente. La gente vivía en pánico y en 15 días pasa al ataque.
Hubo un cambio un poco como eso que acaba de pasar. Eso galvaniza a todo el mundo. Pero era urbano, ladino, capitalino, con proyección en algunas ciudades del interior y con una quietud expectante de los demás, pero con simpatía. Lo cierto es que el lugar para los dictadorzuelos de América Central ya no existía.
Es más, el ministro —como se llamaba entonces— de los Estados Unidos se ausenta y el encargado de negocios le niega a Ubico su apoyo. Es decir, ya era un desecho. Ya no servía. Ya sirvió bastante; ahora que se vaya.
La United Fruit, siguiendo sus negocios, no se cortó. Sus barcos siguieron, con miedo de ser torpedeados. Estaban muy bajo la protección militar de la marina norteamericana, pero siguieron explotando Costa Rica, Panamá, Honduras, Guatemala, en este sector. También estaban en Ecuador y en Colombia.
Esto hace que ese movimiento… Ubico se vea obligado a renunciar. Observa que ya no tiene apoyo. No era tonto: era malvado, pero no estúpido. Entonces se retira.
Deja a tres generales al lado, que no entendían el momento nacional y menos el internacional. Uno de ellos eliminó a los otros dos, no físicamente, sino los sacó del poder. Y a pesar de haber ofrecido elecciones libres, él se propone como candidato. Las elecciones se fijan para diciembre; estamos hablando de junio.
En ese momento, en la renuncia de Ubico, que es en los primeros días de julio, se empieza a aglutinar esa clase media, toma mucho la dirección, pero también los grupos financieros y bancarios, que no aceptaban ya la dictadura. Salvo los cafetaleros, los demás.
- O sea, ¿el modelo de producción en Guatemala se había agotado?
“Sí, exactamente”.
- ¿‘Maduraban los factores subjetivos para el cambio del fondo del Estado?
“Sí, es decir, la toma de conciencia de eso produce una reforma favorable para estas clases medias y desde luego abrirles más paso a los ricos que no eran cafetaleros”.
- ¿Era una situación semifeudal en el campo?
“Sí, con la diferencia de que el concepto de feudalismo es muy de la historia europea, y aquí no se da exactamente así. Es más bien los preámbulos del capitalismo, esas conquistas, esa expansión de Europa, primero hacia América y más tarde hacia África y Asia. Así se va configurando el capitalismo, porque en ese momento el patrón oro realmente sucumbe bastante, porque son los holandeses y los británicos los que empujan el mercantilismo, la primacía de la mercancía y la movilidad de la mercancía sobre los metales preciosos. España se va rezagando y estos países se vuelven cada vez más ricos y van a ser la base de la verdadera revolución industrial.

Los diez años de revolución: 1944–1954
- Y Guatemala, durante estos 10 años, del 44´ al 54´, también se modernizó en cierta forma, además con la reforma política, elecciones más o menos libres, el campo de la educación, legislación laboral. Cuéntenos un poco sobre eso.
“La gente de aquí, esta clase media, pensó en un candidato que no tuviera contaminación. Juan José Arévalo era un maestro de primaria que fue a hacer estudios superiores a la Universidad de La Plata, en Argentina. Allá se hizo doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación y empezó a ejercer la docencia en la ciudad de San Miguel de Tucumán, cerca de los Andes.
- ¿En Argentina?
“Sí, en Argentina. Ahí estuvo realmente apartado; en él piensan, a él se le busca y él es el que acepta venir. Una cara nueva, un hombre limpio, sin pasado, ilustrado y además tenía presencia. Era un tipo corpulento, con una gran facilidad de palabra y sabía cómo dirigirse a los guatemaltecos porque era de aquí, y además era de la parte sur, de pequeña propiedad rural, sabía los idiomas con que se podía hablar. Y lo hizo desde que bajó del avión. La simpatía pegó como fuego. Y él empezó a recorrer el país y fue un éxito. Incluso por primera vez se acerca, no como patrón grosero, sino intentando ser igual a las poblaciones indígenas. Recorre todo eso y dejó un libro muy bonito donde narró todo. Dejó cuatro libros muy ilustrativos sobre lo que fue su presencia allí.
Ahora, los cambios fundamentales que se hacen con Arévalo. En primer lugar, fue un movimiento que dirigió la juventud. Se hizo una asamblea constituyente con una constitución bastante mejor que las que había antes, donde se deja abierta la puerta no solo para la legislación laboral, sino también para la reforma agraria.
Luego, en el ámbito que le correspondía a este señor como maestro, amplió los centros de educación y la calidad de la educación y el respeto al magisterio. Por supuesto, se dio la autonomía a la antigua Universidad Pontificia y hasta entonces Nacional. Se eligieron autoridades universitarias.
En esa asamblea constituyente hubo gente más o menos de ciertas edades y gente joven. Pero en el primer congreso, la media de edad era de 26 años. Es decir, verdaderamente los legisladores eran los más jóvenes que tenía el país.
- ¿Se reforma en las Fuerzas Armadas?
“Sí, solo que tengo que regresar un momento. Es decir, mientras la candidatura de Arévalo se estaba encaminando, Ponce, que era el general que aspiraba a la presidencia, recrudece las medidas opresivas, al extremo que expulsa a muchos del país y hace que Arévalo se asile antes de que lo agarre. Se asila en la embajada de México. Pero alguna de la juventud universitaria, por un lado, con ciertas personas no tan jóvenes, pero sí cuarentones o cincuentones de la oligarquía —esos que les habían negado la entrada, los que sí pensaban y se avergonzaban de lo que era el país—, más los militares jóvenes, porque tanto la universidad como el ejército o la Iglesia son mecanismos de ascenso social. Y estos tenían tope: no podían pasar.
Los oficiales no podían pasar de mayores, capitanes, etcétera, porque todos los demás puestos los tenían copados todos los ancianos. Había una gran cantidad de generales de división; no existían divisiones que pudieran mandar ni estaban preparados para eso. Esa juventud insatisfecha, ambiciosa, que quería que se le reconociera su valía, es la que empuja todo esto.
Entonces, es en parte un ascenso social, indudablemente, un mejoramiento económico limitado. No se pusieron sueldos altos ni nada de eso. Tenían mucho respeto a la propiedad pública. Y la legislación caminó bien.
Hubo equipos ahí de personas donde entraron algunos más maduros, algunos traídos de otros países de América Latina que tenían experiencia en la redacción de códigos de trabajo. Se hizo el 1 de mayo de 1947. Dijo una frase Arévalo: «El código de trabajo pasa a ser propiedad popular». Y era cierto. Además, preveía no solo reglamentar el trabajo, sino la seguridad social. Ya se había creado el sistema de seguridad social un poco antes, y las jornadas de trabajo quedan limitadas, queda protegido el trabajo femenino, los periodos pre y posnatales, en fin, lo más elemental que puede tener un ser humano es reconocido, y los tribunales de trabajo actuaron bien, eso sí, como las autoridades administrativas.
A la hora de formar los sindicatos, los más fuertes, por supuesto, fueron los de las empresas norteamericanas, es decir, los trabajadores que estaban en las empresas que antes…

- Porque era una concentración de trabajadores muy grande, también. . . ¿en las fincas bananeras y las fábricas?
“La Compañía Agrícola de Guatemala, así se hacía llamar, y el otro sindicato más fuerte, aunque no tenía tantos, era el Sindicato de Acción y Mejoramiento Ferrocarrilero. El ferrocarril iba de un océano a otro, de una frontera —El Salvador— con el Puerto Barrios, Puerto San José, Ayutla, es decir, con México. Ese sindicato fue muy combativo. Yo lo sé bien, porque cuando me acababa de graduar fui abogado de ellos. Un tiempo corto, pero lo fui, y tengo esa experiencia. Fue mi primer acercamiento a los obreros. Me faltaba todavía el de la Guatemala más profunda.
- ¿En esa época fue un crecimiento de cantidad y número de sindicatos y organización obrera?
“Por supuesto, muchos”.
- Y ¿Cuál fue el papel de la embajada norteamericana y la United Fruit Company?
“Tiene dos etapas. Primero, después de cuando la guerra empieza, la política del buen vecino minimiza la fuerza de la United Fruit. No la liquida, porque es empresa gringa que produce, y produce algo que ni daña ni punza. Pero los norteamericanos estuvieron muy activos en todos los países de América Latina por la causa aliada y sobre todo de: «De aquí sacaron a los alemanes».
Pero el problema estaba en Brasil y Argentina, donde las migraciones alemanas eran muy fuertes y que eran países que se tardaron en entrar a la guerra. Brasil entró y finalmente mandó contingentes a luchar en Italia. Argentina, no. Argentina hasta el último momento rompió relaciones con Alemania; les surtía carne todavía, en la medida en que podían pasar. Las colonias alemanas allí eran muy fuertes.
La rebelión de octubre
Entonces, los Estados Unidos estaban interesados en que las Américas Unidas —unidas vencerán, decía el lema—. Durante toda esa parte, era el 1944; hay que situarnos.
Vamos a llegar a la rebelión de octubre, que es la que se hace entre estos oficiales jóvenes, los universitarios y muchos obreros que concurren. El alzamiento fue corto. Empezó a las dos de la mañana. Hubo una tregua a las seis; se reanudó la batalla aquí en la capital. Mientras tanto, había negociadores con la participación del cuerpo diplomático y del encargado de negocios de los Estados Unidos, que es el que le dice realmente a al general Ponce, que no van a tener el apoyo de ellos.
Eso no trascendió; simplemente se lo dijo. Así que en ese momento.
- Como la historia se repite en estos días aquí en Guatemala.
“Claro, es un antecedente muy parecido, no igual, pero parecido”.
Se asila en la Embajada de México, donde había estado asilado Arévalo [en octubre 1944]. Eso es curioso. Y toda esa juventud quiere realmente, con buena fe, mejorar las cosas.
La juventud militar era más difícil, porque en la escuela militar aquí les enseñan que ellos son los que tienen que gobernar. Entonces, les costó un poco entender eso, aunque como jóvenes habían estado muy enardecidos.
Y el que había comandado el golpe y todo esto era Árbenz, que precisamente no era un militar pobre: de una clase media más o menos solvente de Quetzaltenango, hijo de un migrante suizo, con una señora que tenía posición social en Quetzaltenango, que hace la carrera militar sobresaliendo. Era muy bien aceptado entre sus iguales.
No le gusta la vida militar. Conoce a una joven salvadoreña muy agraciada y que además tenía la gracia de pertenecer a una de las 14 familias de El Salvador, los Vilanova [la vieja aristocracia regional]. Y eso lo ayudó, y dejó el ejército y se fue a vivir a San Salvador. Pero hasta allá lo buscó Jorge Toriello, que era de este grupo de industriales. Se habían conocido jugando golf, y eso no lo juega cualquiera porque es sumamente caro. Solo el caballo, cuánto cuesta y mantenerlo. Aparte de los implementos y todo. Lo busca porque sabía que era un oficial que tenía mucha influencia en los oficiales.
Por otro lado, buscaron a uno de los que ascienden dentro del cuartel, pero era el que mandaba los tanques. Entonces, esa unión de soldados pobres y de soldado distinguido —ya estaba bien parecido, en fin— es la que logra esta unidad entre ellos. Y luego con los estudiantes, que entran el día de la revuelta, entran a la guardia de honor y desde ahí pelean y salen a las calles. Y en las calles, obreros, estudiantes —pocos—, obreros. Gente del soldado desconocido, todos los que les dieran armas y no sabían ni cómo tirar.
Pero la Artillería 105, que era la novedad de esos años, ya la tenían emplazada en el Campo de Marte, frente a la Guardia de Honor, y con esa bombardean los dos fuertes antiguos, San José y Matamoros. Que ahora San José desapareció; es el Teatro Nacional. Matamoros es prisión militar; ahí está Pérez Molina, por cierto. Sí, son los resabios de la colonia todavía.
Total, que a las 11 se reanudan las hostilidades. San José sufre un impacto muy fuerte, la nube negra, el polvorín entero volado con un cañonazo. A las dos de la tarde levantan bandera blanca en el palacio y ahí se acabó.
La junta revolucionaria y la constituyente
Luego viene la junta revolucionaria; dura muy poco. Convocan a elecciones —ni siquiera convocan, porque ya estaban convocadas. Las elecciones se llevaron a cabo en diciembre: elecciones de presidente, alcaldes y también diputados a la Constituyente y a la Asamblea Nacional Legislativa. La Constituyente se reunió entre diciembre y marzo, elabora esa constitución. Cuando termina, Arévalo toma posesión el 15 de marzo, al mismo tiempo que la Asamblea Constituyente se retira y entra la Legislativa.
Era una euforia general. Y empiezan también mucho más tímidas las medidas de protección a la población campesina. Yo creo que Arévalo entendió que si se dejaba ir sobre todos y contra todos, no iba a poder. Pero ya en el curso de los primeros años, la oligarquía cafetalera empieza a mover sus peones para ver cómo ese gobierno procomunista —que decían ellos— en realidad era un gobierno de clase media.
Había que usar los procedimientos de antes, golpe de Estado y todo eso, y convencen a Arana, que era el jefe más ignorante de los jefes de aquí, de dar un golpe. En fin, a Arévalo —y Árbenz era el ministro de la Defensa— se adelantan, intentan apresarlo, y ya tenían un pacto con Prío Socarrás, que gobernaba Cuba, para que allá lo recibiera. Lo iban a apresar, meter en un avión y lo iban a mandar a Cuba. Pero el tipo se resiste, se agarran a balazos y ahí muere.
Entonces, la oposición esa empieza a decir que lo asesinaron, en fin, pero no hubo tal. Intentaron un alzamiento y el alzamiento no les dio resultado. Yo ya era estudiante y entonces me decía: meter ahí también a que me dieran una ametralladora. Me dieron, pero no hice nada. Fueron otros los que pelearon. Así como yo había muchos, y al que le tocó donde había balazos, no tuvo más remedio. A las 17:00 horas estaba sofocada la cosa.
Además, trajeron unas bombas de Cuba y las dejaron ahí en la guardia; yo no lo sé. Guerra. Pasó.

El gobierno de Arévalo y la oposición
Siguió el gobierno de Arévalo; hubo 19 complots para quitarlo. Y en eso empieza a participar el arzobispo católico Monseñor Marín Barillas. Inexplicable a primera vista, porque era un individuo de una extracción bien pobre, de Esquipulas de extracción humilde. Ladino, eso sí. El tipo se considera casi como un cruzado. Hablan así del comunismo como que realmente existiera aquí.
- ¿Que no sabía nada de eso?
¡“No, no tenía ni idea”! Ni les importaba, porque era un calificativo.
El clima de euforia en el cual se realiza el cambio de octubre es la victoria aliada. El 20 de octubre yo me tomaba el trabajo de ver: las tropas aliadas habían desembarcado el 6 de junio en Normandía. El Ejército Rojo, a través de la Operación Bagratión [22 de junio de 1944], había llegado hasta el Vístula. El 20 de octubre, por las horas de Filipinas, que es más tarde, habían desembarcado las tropas norteamericanas en la isla de Leyte. La victoria ya no cabía duda de quién la iba a tener. Solo era cosa de esperar, y así sucede.
Eso naturalmente era el sostén fuerte del gobierno de Arévalo. Pero las cosas van cambiando. El 1945, el año siguiente, se rinde incondicionalmente Alemania; Italia ya lo había hecho. El 15 de agosto, después de dos bombas atómicas, el emperador ordena que se rindan. Se acaba la guerra.
La actitud de Churchill también fue bastante decisiva para precipitar las desavenencias con la Unión Soviética y la cuestión de Polonia. Los gringos esperaron más cautamente el asunto, pero después se vieron envueltos en eso. Eisenhower tal vez era un buen estratega, pero no era un buen presidente. Y la muerte de Roosevelt, la llegada de Truman, a quien ni siquiera le habían dicho que tenían bombas atómicas —tal grado de desconfianza le tenían, se ve en un gobierno de un país victorioso, de dos grandes potencias que emergen de la guerra y que se tienen que enfrentar por el predominio del mundo y que necesitan una cohorte cada una. Se dividen el mundo; ya desde Yalta lo habían hecho. Todo lo que hacen es pensando en sus intereses imperiales de los dos lados.
Y los que quedamos en la órbita gringa salimos mal, porque ese es el momento ya de satanizar a la gente, de exagerar lo del comunismo, y además es el momento del cambio.
La conspiración contra Árbenz
- ¿Cuándo comenzó a conspirar United Fruit Company contra Árbenz?
Árbenz asume la presidencia en 1951. Arévalo terminó su periodo. Antes de terminar, había hecho ya una ley que obligaba a arrendar forzosamente las tierras ociosas a los terratenientes. Hasta ahí llegó.
- Se dice que United Fruit Company tenía doble contabilidad.
¡“Por supuesto”!
Y la frutera y el ferrocarril eran lo mismo.
El asunto es que, ya una vez llegado Árbenz, tenía un programa muy simple: la comunicación con el Caribe estaba en manos del tren ese y las carreteras eran pésimas. Entonces él ordena la construcción de esa ruta, que la tuvieron que seguir y la terminaron. También la nacionalización del puerto, es decir, reviven Puerto Santo Tomás, que era el puerto colonial, en lugar de Puerto Barrios, que se le había dado a la frutera. Toman el control de Puerto San José, de Champerico y, desde luego, en todo el maremágnum ese, la empresa Electric Bond and Share era la dueña de la empresa eléctrica de Guatemala, decían ellos. No la expropian, pero le ponen competencia. En Jurún Marinalá, una nueva planta aquí en esos ríos torrenciales que hay hacia el Pacífico, en el Michatoya.

La ley de reforma agraria
Pero el punto crucial era la reforma agraria. Se formuló la ley de reforma agraria muy cautelosa; de comunismo no tenía nada. Era un procedimiento simple. Se trataba en primer lugar de expropiar las tierras ociosas. Además, que no tuvieran una pendiente mayor al 30 %, que no tuvieran nacimiento de ríos ni cauces de ríos y que estuvieran incultas.
Naturalmente, se empiezan a producir denuncias de los campesinos, se organizan sindicatos campesinos. Los urbanos los veían con recelo. Porque los sindicatos campesinos tenían que ser predominantemente indígenas. Empiezan a denunciar tierras, los comités agrarios operan, y ahí es que los finqueros ponen el grito en el cielo; consideran que les van a quitar a ellos todo, y eso era imposible, porque la propia ley no lo dejaba.
Pero no hay peor propaganda, aunque sea mentirosa, que la que hace a la gente creer en eso. Se suscita un fenómeno en la clase media de esta ciudad, que había aplaudido entusiastamente la revolución. Entonces empiezan a murmurar ya en contra, preocupados por la expropiación posible de las fincas de los finqueros. Y ellos, que no tenían nada que perder. A los que tuvieran casa no se las iban a expropiar nunca.
Pero también ese servilismo ante el poderoso económico: el que está bien es el punto de referencia positivo y el que está mal es el negativo. «Yo no quiero ser como esos indios que están subiendo». Se juega mucho con eso. Y desde luego, les da resultado. Y más el arzobispo y todo esto empujando con mentiras, descaradamente.
Ya para entonces la Guerra Fría estaba en su apogeo y, por supuesto, la actitud de los gobiernos norteamericanos era totalmente en contra del gobierno de Guatemala.
La expropiación y la doble contabilidad
- La compra de la tierra que estaba en poder de United Fruit Company se basaba justamente en el precio que había evaluado la empresa, pero de la otra contabilidad, es decir, el precio muy bajo. Entonces, claro, la empresa se dio cuenta de que aquí estamos exactamente al valor de la tierra.
“Exacto. Es decir, cuando se expropian las primeras tierras de las fincas de la United Fruit, eran las que no estaban usando. Ellos tenían un sistema de producción en el cual se rotaban las fincas. Había tantas que dejaban en barbecho, como se dice, en descanso, tierras, y esas son las que denunciaron.
Naturalmente, el procedimiento fue… Y la sanción era, una vez dictada la expropiación, indemnizar con bonos basados en el valor declarado de la propiedad. Si ellos la habían declarado en menos de lo que valía, era su problema.
La indignación era proporcional a su insolencia imperial. Dejan a un lado la justicia guatemalteca y acuden al Departamento de Estado de los Estados Unidos, porque se quejan de que se están vulnerando los derechos de las empresas norteamericanas y de los ciudadanos norteamericanos.
El secretario de Estado de Eisenhower era Foster Dulles. Su bufete fuerte era . . . [Viene un avión con mucha bulla encima de nosotros y coincidimos “que vienen los gringos. . .”]. Sí. Él estaba ligado, al igual que su hermano, que era director de la CIA, al bufete Sullivan & Cromwell. Este tenía intereses en la United Fruit, y él también tenía acciones. De manera que junta sus intereses personales con los intereses políticos de los Estados Unidos, y querían advertirles a los demás países de América Latina que con ellos no se jugaba.
- ¿Cómo intromisión de la Unión Soviética?
“Desde luego. Estaba en plena Guerra Fría. Entonces declararon que Guatemala era un peligro para la estabilidad del continente. Imagínense ustedes. Qué peligro aquel, que solo podía caer en quien no conociera nada o el que fuera directamente de mala fe.
La conferencia de Caracas
El hecho es que se convoca una reunión panamericana de consulta de cancilleres para ver qué medidas se toman, no exactamente contra Guatemala, sino contra “la penetración comunista en el continente americano”.
Se lleva a cabo en Caracas. La delegación de Guatemala va bien integrada, pero Guillermo Toriello, el canciller, se presenta con argumentación jurídica correcta desde el punto de vista del derecho internacional, que era lo que menos iba a contar ahí. Sabían que iban perdidos, pero el discurso de cierre lo escribió Miguel Ángel Asturias. Lo leyó Toriello. Muy literario, por supuesto, porque era el grito de la desesperación.
Todos los cancilleres aplauden. Entra en la votación. Solo Guatemala vota a favor de Guatemala. Todos los demás, salvo Argentina y México, que se abstienen. Los demás, todos votan en contra.
- Era esa época cuando la OEA incluso era “el Ministerio de Asuntos Coloniales de los Estados Unidos”, como decía el Che.
“Sí, así es. Y por supuesto, en ese momento, la suerte está echada.

La invasión de 1954
En Honduras organizan un grupo de pseudoguerrilleros. El grupo lo iba a comandado de un abogado que había sido abogado de la United Fruit Company, Juan Córdoba Cerna. Pero Cerna contrae cáncer. Y entonces hay un episodio que no se ha deslindado todavía históricamente, porque muchos están vivos todavía. Todo parecía indicar que Castillo Armas había sido un oficial infiltrado entre ellos. Pero hizo también su papel, que cuando el otro se muere, piensan en él para dirigirla, y lo hace. Por eso Árbenz en su discurso le dice «el architraidor Castillo Armas», porque traicionó a los dos lados. Pero no quedó claro.
Ya había habido una asonada de tomar una cuartela, y él iba con todos los sublevados, y los esperaron y los mataron. Al llegar los formaron a todos y los pasaron a ametralladora. A él le dieron un tiro en un muslo y se fue a la penitenciaría. Es el único que se salvó.
- Salían aviones desde el territorio hondureño, bombardeando territorio guatemalteco. . .
“Eran aviones a los que les quitaron las insignias norteamericanas y los dejaron sin ninguna insignia. Eran pilotos sobrantes de la guerra de Corea, mercenarios. Y de aquí atacaron los lugares donde había depósitos de petróleo y cosas así, pero sobre todo era para infundir el pánico entre la gente.
- En esa época estaba el Che aquí también…
“Sí, casualmente estaba aquí. Él se había acercado primero a varios partidos, incluso al Partido Comunista. Él quería ir a ser médico en El Petén y no le hicieron caso.
- Al norte de Guatemala, con la frontera con México.
“Sí, en la selva.
- No le hicieron caso.
“Como era asmático, iba al Hospital General San Juan de Dios a que le dieran medicinas y conversaba con sus colegas médicos. Les caía bien ahí y le decían «Che», porque los argentinos siempre dicen «che» cada vez que van a hablar. Es un vocativo. «Che», para llamar la atención. Y a él le gustaba mucho. Aquí estaba cuando todos esos acontecimientos.
Ahí sí la Embajada Norteamericana tuvo una… porque mandaron a este John Emil Peurifoy, que era un gánster. Y él convence a toda la oficialidad alta de que no hay por qué pelear. Los amenaza con algo que no sabían ellos si iba a ser cierto o no: que si repelían la invasión de Castillo Armas, les iba a echar la Infantería de Marina. Se lo creyeron o lo quisieron creer. Traicionaron a Árbenz. Árbenz se equivocó. No se dio cuenta de que sus más cercanos amigos lo estaban jugando mal. El tipo perdió el norte. Incluso su renuncia la hace de una forma inconstitucional, porque no había ley que invocara eso. Pudo haber invocado otra, pero no eso. Se quedó solo. De eso es la soledad.
Y el triunfo de Peurifoy, por supuesto. Y los otros militares que eran aliados de Árbenz, que eran sus jefes militares, muy tranquilos, se retiran, pero no les pasa nada. Y los que anduvieron con Castillo Armas suben. De todos modos, eran compañeros de generación. Esa gente nunca pierde. Temporalmente están mal, temporalmente están bien, pero tienen acceso a negocios.
Y esa conspiración se quedó como que ellos habían sido leales, hasta que este Piero Gleijeses, autor de Shattered Hope escribió un libro cuya traducción correcta hubiera sido «La esperanza quebrada», pero lo publicaron como «La esperanza rota». Mala interpretación del verbo inglés break. El hecho es que este señor consultó solo bibliografía norteamericana y la que estaba desclasificada —para usar ese término, que no existe en español, pero que sí entendemos qué es, y toda esa da claramente la traición de todos los jefes de Árbenz y también del entonces secretario general del Partido Comunista, José Manuel Fortuny, que en el último momento lo abandona también.
Más tarde, como sobreviviente, escribe y declara lo que quiere. Como el otro ya estaba mal y después se suicida o lo matan, no sabemos bien. En Cuba no lo trataron bien. También es la otra cosa. Porque era un vencido, pero no había mucha razón para eso. Fue una lectura mala del momento de América Latina, y muy doloroso para este hombre que tenía muy buena voluntad. No tuvo la perspicacia política. Pero eso es un error humano.

Balance: Arévalo y Árbenz
“Yo considero que las figuras más valiosas de esos años son realmente Arévalo y Árbenz. Cada uno tiene un valor en su momento, y Arévalo, en ese sentido, tuvo más suerte, porque no tuvo que enfrentar lo que Árbenz enfrentó: poderes ya insuperables, por supuesto”.
“Y eso es un episodio que, conforme a las normas de la Guerra Fría, la ocupación así visible y difundida por todos lados por los Estados Unidos, era como una advertencia al resto de los países de América Latina. Y aquí volvimos a los ubiquistas, incluso”.
La dictadura tras 1954 y el origen de la insurgencia
Ese gobierno de Castillo Armas fue atroz, y todos los que vinieron después.
- El gobierno que subió al poder después de la intervención del año 54´ y la posterior dictadura ¿fue el causante del inicio de la insurgencia del año 61 y la guerra durante 36 años?
“Puede ser; la cosa es así. Estos señores lo primero que hicieron fue derogar la Reforma Agraria, desde luego, devolverle a todos las fincas, empezando por la United Fruit y empezando por la United Fruit’s Co. Pero además empezaron a perseguir a todos los que fueron beneficiarios de la Reforma Agraria. A los que eran trabajadores, dirigentes del sindicato de la Compañía Agrícola, los formaron allí en bananera con maquinaria, patrullas, abrieron fosa común y ahí los fusilaron. Ahí fue fusilado el primer diputado garífuna que tuvo Guatemala, el dirigente sindical David Ben [de la Empresa Portuaria Nacional Santo Tomás de Castilla en la región de Livingston e Izabal].
Y luego persecución a los beneficiados indios en todo el país. Una cosa que no se dice porque son indios, es que la simiente que eso crea, los asesinatos que quedaron impunes, que no se hizo ninguna estadística ni nada, lo resienten sus familiares, los sobrevivientes, los hijos, pero los nietos son los que se van a alzar después, más adelante, y van a ser los guerreros más eficaces, porque la guerra en el campo no la pueden llevar los urbanos. Es demasiado fuerte para un urbano. Tiene cama para dormir, pero allá arriba no hay nada. Hojas que se mojan, nada más. ¿Y qué almohada ni qué nada? Una piedra medio redondita y algún colchoncito de hojas. Eso de caminar diariamente; la guerra de guerrilla se exige un desgaste permanente de movimiento. Terminó en lo que tenía que terminar.
Se fue escindiendo el movimiento revolucionario; era muy racista también. Y se va abriendo poco a poco con el EGP y después la ORPA. Quizás ahí algo bastante de lo que tomaron como punto de referencia —yo no diría ideológico, sino científico-social— era lo que yo escribí en esos años. En el libro «Guatemala, una interpretación histórico-social», que lo hice junto con Jean Loup Herbert, un colega francés. Yo hice los estudios en Francia, hice el doctorado en la Sorbona y por eso tenía esas relaciones.
Fui profesor de la Universidad de San Carlos. Enseñaba lo que yo siento que era… la mayor cantidad de gente que no solo me maldijo, sino me insultó. Algunos se consideraban de la izquierda ortodoxa. A mí no me importó, pero ante el ejército era un enemigo también.
Hubo dos intentos de asesinarme. Lo supe. Siempre hay algún antiguo compañero de banca. Hay lealtades que se anudan con la juventud, que nunca se van, aunque se quede uno en otro lado, que me avisaron y me fui. Me tuve que ir.
Me recibieron muy bien allá los antropólogos mexicanos. Me dieron un buen lugar, reconocimientos, cargos como investigador. Pero fue muy duro para mí aquí, porque mi esposa acababa de morir. La última hija me quedó de 11 meses. Perseguido y todo, me tuve que ir. Ellos se quedaron y la sobrevivencia fue difícil.
- ¿Cuánto tiempo estuvo en México?
Corridos 20 años, pero siempre vine. Al principio en formas irregulares, después ya más. . . Por último, me fallaron los ojos y entonces ya no pude trabajar en México y me vine para acá. Bajé siempre, para los últimos años, para la universidad. Me retiré en el 2000 porque había llegado el término de tiempo que tenía que estar ahí, que podía estar ahí. Y ya recuperar la posición económica que tenía antes no fue posible nunca.
Mis hijos han salido bien, afortunadamente. Mis hijas también, nietas, nietos y todo. Pero quizás el patrimonio más grande que nos queda son los conocimientos; no hay otras cosas. Y mi biblioteca, bastante grande para ser biblioteca privada, que tiene 14.000 volúmenes. Hice un contrato de comodato —que es préstamo de uso— con el Gobierno español, con la cooperación española, porque está en el antiguo Colegio Mayor de la Compañía de Jesús en la Antigua, y hay espacio suficiente. Entonces, ahí está muy bien cuidado. A largo plazo, por supuesto. Pero si yo ya no estoy, estarán mis hijas e hijos. Y la sigo acrecentando, ya no muy fuertemente, pero escojo mucho lo que pongo allí, y es biblioteca pública. Esa fue la condición, claro. Yo no voy a atesorar; a qué horas voy a volver a leer eso. No, allí es para la gente de allá. Y sí la consultan, aunque siempre aquí hay resistencia a la cultura.
La pérdida de valores y el presente
Todos esos gobiernos nos dejaron eso. Y la guerra lo que hizo fue ponerle un gran valor al que pasa por encima de los demás, al que no respeta los derechos humanos, al que es capaz de matar y solazarse de que mató porque goza de la impunidad. Ese es el triunfador. Si usamos el vocabulario gringo, el ganador. Y todos nosotros, los perdedores para ellos.
Entonces, esa pérdida de valores, el respeto a la vida, a la integridad corporal, el admirar a los genocidas y torturadores, y además admirarlos porque roban bastante y enseñan lo que roban, está generalizado. Ahora, porque hubo un momento psicológico colectivo en que la CICIG destapó los inmensos negocios que tenían estos, entonces la gente se indignó. Pero como no sabe para dónde agarrar, votaron por un payaso, payaso racista, machista y estúpido.
Entonces, la alternativa no sé cómo va a terminar. Ojalá gane el lado de Sandoval [sic: «Sandiz»]. Que la señora esta tampoco es una santa, pero no es tan desgraciada como Sandoval. Y quizás se entiende más su momento. Porque la otra elección viene en octubre o algo así.
- 20 de octubre.
Sí, ahí tal vez ya se ha recapacitado un poco, porque este tipo, además, con esos padrinos que tiene ahora, es la vuelta, pero supervuelta, porque ahí no hay necesidad de darle instrucciones. Es decir, solo ponen a alguien que le haga lo que él tiene que hacer.
Al igual que lo que decíamos de los países de El Salvador, Guatemala, Honduras. Somos narcopaíses.
Si no fuera por la coyuntura especial en la que estamos, las cosas hubieran ido muy mal. Esa caída fulminante de este tipo: en 24 horas se fue de la presidencia a la cárcel. Eso es insólito. Creo que solo a uno tan estúpido le puede pasar eso.
Además, gente sin lealtades, salvo el amor de una mujer. Es interesante también, porque es algún rasgo, no sé si sea de ternura o de masoquismo, ¿quién sabe? Pero es la única lealtad que se le conoce.
- Cuando el factor subjetivo ya madura y la correlación de fuerzas se cambia, ya todo es posible. No importa qué tipo de leyes, cuánta plata se ha metido en las campañas electorales y cuánta fuerza tiene el ejército y la Fuerza Armada, sino que la voluntad de un pueblo ya decidido es difícil de impedir.
En ese sentido, sí está bien que el plazo sea hasta octubre, porque más allá no sabemos. Hay que mantener esa expectativa. Ahora, yo no me atrevo a decir esperanza, pero algo se vislumbra.
- Va a ser muy interesante ver el desarrollo de este proceso que inició, sobre todo en el mes de abril, cuando entregaron el informe de la CICIG, la Comisión Internacional contra la Impunidad. Y la conciencia que tomó gran parte del pueblo. Pero también es como en el año 1944; algo así como la historia que se repite. La clase media en esa época también ya se puso de pie, empezaron a marchar indignados ante el Palacio Nacional.
Pero no hay que olvidar que las clases medias son volubles.
- Don Carlos, llevamos casi dos horas de una extensa entrevista y una cátedra de historia sobre este pueblo tan noble, tan hospitalario. Esperamos que este proceso que estamos viviendo en este momento va a hacer que llevemos unos pasos hacia allá, cuando se cambie este país a un país más justo.
Esperemos. Como se decía en árabe y no sabemos aquí qué significa: ¡“OJALÁ”!
Muchas gracias.
Cierre musical
Música de mi canción / es una ofrenda floral para mi Guatemala, / mi tierra linda y criolla, / tan pura como el indio, como el bello quetzal. / Notas que se hacen canción, / versos que yo cantaré. / Canto a mi Guatemala, / mi patria inmaculada, / como la monja blanca, como flor del café.
Oh, pedacito de cielo, / cómo es de fértil tu suelo. / Baño en tizares de latina [sic], / tienes el alma chapina. / Tus cumbres y volcanes / se besan con el sol. / Tus ríos primorosos / son lágrimas de amor.
Oh, paraíso divino, / mi Guatemala que adoro. / Tienes marisma en el alma [sic], / son tus mujeres preciosas, / morenas seductoras / con gracia tropical. / Como linda doncella, / eres novia del quetzal.
Morenas seductoras / con gracia tropical. / Como linda doncella, / eres novia del quetzal.
