60 años de trabajo de la Asociación Sueco-cubana (5): Cuba presenta fármacos contra el Alzheimer

FOTO: La Dra. Leslie Pérez Ruiz, durante su charla sobre el desarrollo del fármaco cubano NeuralCIM contra el Alzheimer en el 60 aniversario de la Asociación de Amistad, Sueco-cubana

Los años cuando Suecia y Cuba intercambiaron investigadores, un intercambio que benefició a ambos pueblos

POR DICK EMANUELSSON

GOTEMBURGO / 10/10/2026 / Cuba ahora puede presentar tres fármacos que combaten o ralentizan el Alzheimer, el cáncer de pulmón y el pie diabético. La buena noticia fue comunicada por Leslie Pérez Ruiz, investigadora postdoctoral cubana del Hospital Universitario Sahlgrenska en Gotemburgo en una conferencia el sábado pasado, durante el 60 aniversario de la Asociación Sueco-cubana.

La presentación se centró principalmente en su investigación sobre el Alzheimer. Cuba ha patentado su fármaco, al igual que lo hizo con el cáncer de pulmón y el exitoso Hebertprot-P. Este fármaco ha reducido las amputaciones de pie diabético en un 70% en los aproximadamente 30 países donde se ha registrado y certificado para su uso.

El progreso de Cuba en la industria farmacéutica es notable y, de hecho, sorprendente, considerando las condiciones y circunstancias en las que se encuentra la isla caribeña, asediada por el bloqueo criminal de Estados Unidos.

Alzheimer, Parkinson y ataxia

“NeuralCIM es un fármaco neuroprotector que muestra resultados positivos en pacientes con Alzheimer, Parkinson y ataxia. Se presenta en forma de aerosol nasal, lo que facilita su administración y uso. El fármaco prolonga la vida de las células del sistema nervioso, lo que alivia los síntomas y ralentiza la progresión de la enfermedad”, resume el Centro de Inmunología Molecular (CIM), centro de investigación cubano, una de las instituciones involucradas en la investigación y el desarrollo de NeuralCIM [1].

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El Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) fue fundado en La Habana en 1986. Se trata de un centro de investigación que incluso impresionó al ex presidente estadounidense, Jimmy Carter durante su visita en 2002.

A pesar del bloqueo, la comunidad científica en Estados Unidos ha mostrado un interés constante en los avances del CIGB gracias a sus tratamientos únicos a nivel mundial. Un hito importante se produjo en 2002, cuando el expresidente estadounidense Jimmy Carter visitó las instalaciones del CIGB en La Habana y reconoció el potencial del centro científico de la isla.

Actualmente, los intercambios de investigadores cubanos en el sector de la salud que llegan a Suecia son poco frecuentes, siendo Leslie Pérez una excepción. Sin embargo, en las décadas de 1980 y 1990, los intercambios eran muy activos.

También un motor económico

A finales de 2014, realicé una extensa entrevista con Manuel Raíces, investigador y uno de los cuatro directores del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de La Habana. En la práctica, es este centro el que coordina la investigación en Cuba. Raíces fue uno de los investigadores de intercambio en Suecia en los años 80 y sueña con que esos tiempos regresen, en beneficio de ambos países.

– El sector biotecnológico cubano funciona, en cierta medida, como un motor para la investigación y la economía del país. No es un secreto que nuestra economía es frágil: el año pasado (2013) creció menos del dos por ciento. Pero la biotecnología crece a un ritmo superior al 20% anual, opera en 57 países y desarrolla tratamientos que hoy son completamente únicos en el mundo.

Así lo afirma Raices, biólogo de profesión y doctor en Biología Molecular, y añade:

— Me atrevo a decir que soy uno de los pocos cubanos que saben esquiar, gracias a la intensa colaboración que mantenemos con la hermosa Suecia desde 1986, una colaboración en el ámbito de la fabricación de papel mediante métodos biológicos.

«La edad de oro de la colaboración académica»

Así fue como Raices conoció al reconocido y apreciado profesor Carl Eric Ericsson del Instituto STFI de Estocolmo. Posteriormente, el investigador cubano se trasladó a la Universidad de Uppsala, concretamente al Instituto de Bioquímica. Allí se centró en el análisis bioquímico de las enzimas fúngicas y su capacidad para descomponer materiales derivados de la celulosa y la madera (la llamada lignocelulosa).

– La colaboración e intercambio entre Suecia y Cuba se mantuvo a través de la agencia SAREC (que después de 1995 pasó a formar parte de ASDI, La Agencia Sueca Internacional de Cooperación al Desarrollo). Me atrevo a decir que durante las décadas de 1980 y 1990 se vivió una época dorada para la colaboración académica en varias universidades y ciudades, entre Uppsala, Umeå, Estocolmo, Gotemburgo y Cuba. Incluso con la Universidad de Lund, subraya Raíces.

Investigación contra tumores y virus

Él cree que existen investigadores y grupos de trabajo que han mantenido una relación académica muy sólida. Esto abarca importantes líneas de investigación, como el cáncer y el uso de interferones, las proteínas de señalización natural que el sistema inmunitario produce para combatir tumores y virus. Pero también se refiere a la biotecnología industrial, donde buscaban comprender por qué los hongos de la pudrición blanca son tan eficaces para descomponer la lignina, el pegamento biológico de las paredes celulares de las plantas. En este sentido, el intercambio entre Suecia y Cuba ha sido de enorme valor para el desarrollo conjunto de conocimiento y experiencia.

—Esta colaboración sentó un precedente que, en mi opinión, fue muy importante para el conocimiento académico y científico, y entre los principales grupos de investigación de Suecia y Cuba, entre otras cosas, porque me atrevo a decir que fue una relación entre iguales.

Intercambio mutuo

Suecia, afirma Manuel Raíces, poseía un enorme acervo de conocimiento en investigación básica, especialmente en bioquímica pura. Esto complementó de manera poderosa la experiencia de los socios cubanos, que ya contaban con un alto nivel de especialización en ingeniería genética y biología molecular.

La colaboración dio lugar a varias publicaciones internacionales, pero también a una profunda y duradera amistad. Además, demostró en la práctica cómo un país de altos ingresos como Suecia y un país en desarrollo con una sólida tradición educativa y científica como Cuba pueden colaborar de forma muy fructífera, mucho más allá de los modelos teóricos.

Cuando la colaboración con Cuba a través de SAREC finalizó en 1996 —si no me equivoco— creo que el recuerdo más entrañable que nos llevamos los investigadores cubanos fue la tristeza compartida por su interrupción. Pero respetamos la decisión, y creo que la chispa que se encendió entonces sigue viva hoy.

  • ¿Sigue en contacto con investigadores suecos?

No, por el momento no. Se forjan amistades fantásticas, pero la vida sigue su curso. «Hay que seguir adelante», como dicen los ingleses o los estadounidenses. Es la realidad.

Entrevista con Manuel Raíces, uno de los directores del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (IGBC) de Cuba: Vimeo: https://vimeo.com/115555232

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Un clima político diferente

La colaboración con los grupos de investigación suecos tuvo un ingrediente crucial: el apoyo del gobierno socialdemócrata. La colaboración académica requiere voluntad política. Sin ella, los investigadores —que dependen completamente de presupuestos y subvenciones— se ven obligados a trabajar en condiciones precarias en un mundo cada vez más competitivo y globalizado, afirma el investigador cubano con un dejo de tristeza en la voz.

—Estos factores se vuelven absolutamente cruciales para las decisiones que se toman. La «época dorada» que vivimos durante los años 80 y 90, lamentablemente, ya no existe. Pero a pesar de ello, aún perduran importantes vestigios de investigación.

• ¿Qué pasó con la investigación en Cuba?

La investigación cubana continuó desarrollándose, impulsada por una estrategia muy decidida: la investigación básica no se realizaba por el mero hecho de realizarla, sino con el objetivo expreso de generar productos terminados que beneficiaran a la sociedad cubana y tuvieran un impacto significativo en la salud pública.

Lo que en los años 80 y 90 se consideraba el embrión de un floreciente sector biotecnológico cubano —que poco a poco se abría paso en el ámbito internacional— es hoy una industria formidable, profundamente respetada en todo el mundo.

El motor del país

El sector biotecnológico cubano funciona, en cierta medida, como motor de la investigación y la economía del país. No es un secreto que nuestra economía es frágil: el año pasado (2013) creció menos del dos por ciento. Pero la biotecnología crece a un ritmo superior al 20 por ciento anual, opera en 57 países y desarrolla tratamientos que hoy son completamente únicos en el mundo.

– Hablamos de medicamentos que ni siquiera un país como Suecia posee. Un ejemplo es nuestro tratamiento para el pie diabético. Curas heridas graves con una eficacia extraordinaria, heridas que normalmente casi siempre requerirían amputación.

Además, actualmente se están llevando a cabo investigaciones oncológicas fantásticas. Contamos con productos en desarrollo y medicamentos registrados que parecen ciencia ficción, pero son pura realidad. Al traducir la investigación básica directamente en estudios preclínicos y clínicos, tenemos más de ocho proyectos oncológicos en marcha. El objetivo es que estén registrados y disponibles antes de 2022, en beneficio de miles de pacientes, no solo en Cuba, sino en todo el mundo.

El investigador cubano afirmó esto hace poco más de diez años. Hoy, el CIGB puede presumir de tres medicamentos contra la COVID-19, uno contra el cáncer de pulmón, la del Alzheimer y su mayor orgullo, Heberprot-P, contra el pie diabético, el único en el mundo.

Versión en sueco: https://dickema.com/svensk-kubanska-60-ar-5-kuba-presenterar-lakemedel-mot-alzheimer/